Si eres de esas personas que durante este mes acostumbra comer de más, por las tentaciones de la época, o compras comida insaluble aquí te presentamos una guía para planificar la nutrición durante este mes y que no se vea afectada tu salud en los meses posteriores.
- Los menús ligeros duran todo el mes y así, poco a poco y de forma saludable podrás compensar los días de exceso.
- Asegúrate de que los menús elegidos respetan el correcto equilibrio nutricional. Hidratos de carbono (pasta, patatas, arroz), proteínas (carne, pescado, soja, quinoa), vegetales y frutas son fundamentales repartidos en uno o dos platos, eso lo dejo a tu elección, igual que las cantidades.
- No hagas menús de comida y menos de cena con dos platos consistentes. Uno de ellos debe ser ligerito; una ensalada por ejemplo.
- Debes revisar bien tu horario y si realizas comidas o cenas fuera que no tenías previstas sustitúyelas en tu planificación y modifica comidas futuras para compensar. Por ejemplo, si vas a cenar fuera come más ligero de lo que tenías pensado.
- Piensa en las personas con las que vives a la hora de crear tu horario de comidas semanales porque si comen juntos también les afectará a ellos. Piensa en sus gustos sin descuidar su salud. También puedes hacer algo extra si tienes niños o preocuparte de hacer una presentación diferente y más apetecible.
- A la hora de elaborar tus menús ten en cuenta la temporada en la que estamos ya que aprovecharás al máximo las propiedades nutricionales de los alimentos.
- A la hora de ir al supermercado lleva siempre una lista de lo que quieres comprar. Además si compras con el estómago lleno evitarás comprar alimentos innecesarios, poco nutritivos calóricos que normalmente son apetecibles, sobre todo cuando tienes hambre y no paras de ver comida por doquier. Saber comprar es ser consciente.
- Revisa lo que tienes en casa y los alimentos que necesitas para crear tus menús semanales y vete una vez a la semana al super para adquirir todos los ingredientes que necesitas para los platos que has planeado. Organiza con criterio, agrupando los alimentos por secciones para no dar mil vueltas en el supermercado.
- No rompas la cadena de frío; empieza cogiendo alimentos no perecederos, después los frescos y por último los congelados.
- Organiza las alacenas de tu hogar de “forma consciente”. Si llegas de hacer la compra guarda primero los congelados y con respecto a los alimentos de los que “no debes abusar” como snacks o chocolates, o, en este caso, dulces de Navidad, guárdalos en un lugar poco accesible.
Y si lo haces bien te acostumbrarás a hacer tu lista con menús semanales no sólo en Navidad, sino durante todo el año, controlando lo que comes, equilibrando, compensando y asegurando tu salud alimentaria y la de los tuyos.
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