Contra todo lo que se pudiera pensar, hay maridos que no demandan mucho sexo y esposas que sufren por falta de relaciones sexuales.
En algunos casos los esposos padecen de tensión, depresión, alguna enfermedad física o un resentimiento que le está minando sus deseos sexuales.
El primer paso es una evaluación médica para establecer su salud. No obstante la investigadora Michele Weiner Davis, en su libro titulado El matrimonio con hambre de sexo, revela que simples cambios de actitud pueden remediar la situación.
Zoe, una de las esposas, le confió a Michele que el ajetreo diario había apagado el fuego. Aceptando la sugerencia, programó que sus hijos durmiesen en casas de familiares y empezó a enviarle mensajes de texto eróticos a su esposo Jeff. Por la noche, un ambiente estimulante y la ropa adecuada ayudó a que el fuego de la pasión se renovara. Y desde entonces, las cosas han mejorado.
Los problemas financieros entre Brenda y Ed, profesionales muy ocupados, les arruinaba el poco tiempo que tenían juntos. La discusión el tema del dinero era rutinaria y los dejaba sin sexo y amargados.
Pero llegó el día en que Brenda cambió su actitud. Ella evadió discutir y postergó la charla sobre el tema unos días. Sin disgustos de por medio, ambos disfrutaron su tiempo juntos y su vida sexual dio un giro para bien.
Weiner dice que puede que el cambio no se de inmediato pero se debe tener paciencia y perseverar. Explica que entre parejas se observa que el cónyuge usualmente toma una actitud opuesta a la de su esposa, como un acomodamiento natural de complemento.
Por ello, si es la esposa la que inicia el encuentro sexual, es posible que el esposo tome una actitud opuesta. También es posible que se acomode y opte por esperar, antes de tomar la iniciativa en la cama.
Revise la rutina del dormitorio y piense si podría tomar algunas ideas del estudio de Michele Weiner.
Popularity: 6% [?]




